A menudo, el ansia de hacer crecer nuestro negocio nos lleva a matar su alma y pervertirlo, porque aumentar las ventas y ganar clientes parece ser el único imperativo, la única razón de existir de una empresa. Pero no tiene que ser así. La decisión de hacer crecer tu negocio debería ser tuya y de nadie más, porque eres tú quien le da alma al negocio.
Por otro lado, recuerda que muchas empresas han acabado fracasando precisamente por crecer demasiado. Si sólo importa el crecimiento, es fácil descuidar la calidad, el trato y la fidelidad de los clientes. Y, a la larga, todos estos factores harán daño a tu empresa. Además, si eres emprendedor es porque te encanta el camino que estás emprendiendo. Adoras tu empresa, te gusta dedicarle demasiadas horas cada día porque sabes que al final merece la pena, ya que haces lo que de verdad quieres hacer. Antes de llevar tu negocio a las cimas de la industria, piensa si te gustaría seguir trabajando allí cuando sea una gran empresa, cuando haya perdido la esencia, cuando dejes de sentirla como tuya.
El crecimiento de un negocio viene implícito con su éxito, pero eso no significa que no puedas controlarlo.

¿Cuándo y cuánto debería hacer crecer mi empresa?

Hay empresas que están pensadas, diseñadas desde sus inicios para ser gigantes de una industria: tienen un producto que se puede producir de manera masiva, tienen procesos que se pueden automatizar fácilmente, se componen de esquemas que se pueden repetir una y otra vez. Estas empresas sí deben crecer, porque pueden. Pero cada vez más el consumidor y el empresario se dirigen hacia un modelo diferente, donde cada producto o servicio está adaptado a necesidades específicas, cada proceso interno requiere la presencia y dedicación de una persona humana y se estructuran en esquemas únicos e irrepetibles. Si tu negocio es del segundo modelo, quizás no sea una buena idea hacerlo crecer demasiado. Como dice el gran Seth Godin, eso supondría “atontarlo para crecer”.

Quizás deberías plantearte un modelo de crecimiento paulatino si tu empresa:

  • Vende productos o servicios adaptados a las necesidades específicas de cada cliente.
  • Depende del trato personal con el cliente o requiere un asesoramiento personalizado.
  • No puede funcionar con mensajes automatizados o programas de ordenador.
  • Se diferencia de la competencia por la imposibilidad de copiar el producto.

Querrás apostar por un crecimiento fuerte y sostenido si tu negocio:

  • Vende un producto o servicio que se puede producir masivamente y de manera automatizada.
  • Requiere muy poca interacción con los clientes.
  • Puede satisfacer las necesidades o dudas de un cliente en unos pocos clics.
  • No requiere dedicación e implicación por parte de los trabajadores.

Todo y con esto, cada empresa es diferente y cada persona es un mundo. Sólo tú puedes saber qué le conviene a tu negocio, y desde BBS Diagonal te aconsejamos que hagas caso de tus instintos.
Nosotros estamos aquí para asesorarte, apoyarte y poner a tu disposición un amplio abanico de productos y servicios totalmente personalizados. Por eso no somos un Centro de Negocio gigante – hemos apostado por calidad ante cantidad. ¡Ven a vernos en la Avenida Diagonal 534 de Barcelona y te explicaremos más!

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