Todos hemos participado alguna vez de la celebración del amigo invisible. Ya sea en el instituto, entre amigos o incluso en familia. Es una tradición divertida que te recuerda lo poco que conoces a algunas personas. Pero, ¿por qué no celebrarlo en la oficina? Se puede utilizar como excusa para estrechar lazos dentro de tu equipo .

El “sorteo”

La tradición del amigo invisible implica poner los nombres de los participantes en papeletas, y que cada uno escoja una al azar. Pero esta parte se puede convertir también en un ejercicio de teambuilding. En vez de hacer que cada uno escriba su propio nombre, pide a todo el mundo que escriba el nombre entero de la persona que tienen a su derecha. Quizás más de uno tenga que preguntar, pero es una buena forma de empezar a conocerse mejor.

Si quieres añadir un toque especial, que pongan también el color preferido – ¡esto seguro que se lo tienen que preguntar! También puede ser buena idea poner un hobby que sus compañeros desconocen.

Los regalos

Para asegurar que nadie “se pasa” de emoción, pon un límite de gasto (20€, por ejemplo). Y para que nadie recurra a los tópicos (calcetines y bufandas), pon una temática. Puede ser algo relacionado con la actividad de la empresa o algo más personal. Un buen ejemplo sería que todo el mundo regale accesorios para vestir formal. Está claro que acabará en muchas corbatas y chals, pero al menos tendrán ocasión de ver a la persona llevarlo en la oficina. Y si han apuntado también sus colores favoritos junto con sus nombres, no hay mucho lugar a equivocarse.

El intercambio

Aunque el propósito del amigo invisible sea que no se sepa quién ha sido, puede ser muy divertido intentar adivinar. Esto también da lugar a debates y conversaciones que quizás no se establecerían de forma natural. Para “ayudar” a ello, se puede incluir una pequeña nota misteriosa en cada regalo y que dé una pista sobre la identidad del amigo invisible.

¿Y el jefe o la jefa?

Si vas a realizar este juego como ejercicio de teambuilding para tu equipo, quizás convenga que te apuntes. De esta manera te verán como parte integrante del equipo y se sentirán más cercanos a ti.

Si optas por no apuntarte (también comprensible), asegúrate de hacerles a todos algún regalito. Al fin y al cabo, también eres parte de su familia laboral.

¿Te animas a hacerlo? ¡Recuerda contarnos cómo va!

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