Aunque a veces cueste verlo, hay tiempo para todo. Puede parecer una cuestión baladí por sencilla, pero si creemos que conseguir una buena gestión del tiempo es fácil y rápido, cometemos un error que puede tener fatales consecuencias. Un manejo correcto de este bien limitado es uno de los principales pilares de la gente eficaz y con éxito. Debéis tener en cuenta que aquel que no es capaz de gestionar su tiempo no es capaz de administrar nada. Hoy en día, el estrés es un mal endémico entre la población: demasiados compromisos, demasiado trabajos, citas, proyectos, ¡sin tiempo! como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas.

Antes de continuar, debemos tener presentes dos aspectos indiscutibles:

  • El día tiene 24 horas, y la semana siete días, por mucho que nos empeñemos en estirarlos, no da para más. Aunque pueda parecer obvio, todos lo olvidamos con demasiada frecuencia, queremos hacer tantas cosas que nos faltan horas o días de la semana. Hasta que no asumamos que el tiempo del que disponemos es limitado, no podremos nunca gestionar bien nuestro tiempo. Debemos dejar de ver al reloj y el calendario como una “Espada de Damocles” que amenaza nuestros proyectos, y tomarlo como un aliado que nos brinda la posibilidad de emplear 24 horas al día y 7 días a la semana en lo que decidamos hacer, ya que somos los únicos dueños de nuestro tiempo y nosotros lo emplearemos como queramos.
  • El tiempo es dinero: “El tiempo es oro” se repite muchas veces, pero uno pocas veces se para a pensarlo. El tiempo es dinero, el salario que se percibe, o la factura que se cobra son horas invertidas en un proyecto. Si no tiras billetes por la ventana, ¿por qué estás dispuesto a tirar minutos y horas? No se trata de trabajar a destajo y no dar tiempo al ocio. El tiempo lo podemos emplear en lo que queramos, pero hemos de ser conscientes que elegimos usarlo en esa actividad y el coste que ello conlleva.

Bien organizada, la agenda puede ser una gran aliada. ¿Cómo conseguirlo? Primero asumir que podemos llegar a ser (y muchas veces somos) nuestros peores enemigos. Segundo, saber identificar y prescindir de los ladrones del tiempo. Los más típicos son:

  • No planificar
  • No priorizar y que todo sea urgente
  • Las interrupciones
  • Falta de concentración
  • No delegar
  • No saber decir que NO
  • Reuniones inútiles
  • La procrastinación de las tareas

La organización es la clave. Con muy poco esfuerzo podremos ser personas más eficientes, y eficaces. La mejor manera de sacar rendimiento a tu tiempo es delegar algunos aspectos de tu negocio. Una buena solución puede ser tener una oficina virtual ¿Quieres saber por dónde empezar? Pásate por BBS Diagonal y hablamos.

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