Si eres un empleado, sabes a qué nos referimos con un mal jefe. Tod@s tenemos un ejemplo con nombre y apellidos que habitualmente: abusaban, eran poco realistas, humillaban, motivaban 0… Al mal jefe es más fácil identificarlo desde fuera que reconocerlo en un@ mism@.

Ya hemos comentado algunos comportamientos afines, aunque entendemos que hay mejores formas de saber que tipo de jefe eres, o tienes.

Un mal jefe siempre dice

La diferencia entre un mal jefe y un buen líder está en que el primero manda a la gente a tirar del carro, y el segundo es el primero que tira de el, no hay un momento ideal para convertirse en líder. Alguna vez has escuchado, o dicho:

  • Para eso te pago: Una frase clásica entre malos gestores. Con esto, lejos de reafirmar tu liderazgo mellas tu respeto entre tus empleados. El mensaje que lanzas cuando la usas es que el trabajador es de tu propiedad.
  • ¿Es que no sabes hacer nada bien? Un error es una excelente oportunidad para el aprendizaje. Ante uno (o varios) errores, siéntate con el/la emplead@ para que te explique su punto de vista, y de esta manera es más probable que entienda el error, sin minar su motivación. 
  • Ese no es mi problema: La frase favorita de los jefes por empáticos. En un esfuerzo por dar imagen de que no se le puede mentir cuando se les plantea una excusa, olvidan que su deber como responsable es proveer todos los recursos que permitan que el trabajo se realice. Antes de decir que no es tu problema, escucha que realmente no sea tu problema.
  • No te pago por pensar: Otro clásico del mal jefe sacando el salario a pasear. Esta frase en un billete dorado para que tu empresa no innove en sus procedimientos y forma de trabajar. Si fomentas que la innovación y la creatividad formen parte del ADN de tus trabajadores, la empresa lo agradecerá a medio y largo plazo.
  • Aquí mando yo: Malas noticias, este esquema tan vertical nunca funciona. Enriquecete de tus trabajadores empoderándolos para que te den el máximo.

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No seas jefe, se un líder

Tras un mal jefe lo que suele rebosar es un exceso de ego. La necesidad de ser reconocid@ con un status superior,  provocará baja productividad, alta rotación de empleados, clima laboral deficiente, es decir, pérdida constante de dinero. Siempre estás a tiempo de cambiar y reciclar tus frases ¿De verdad crees que merece la pena seguir con ese comportamiento? 

 

 

 

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