Todo el mundo experimenta un poco de ansiedad a la hora de hablar delante de un público. Es normal, es natural y también es una sensación que se puede disfrutar. Sí, sí, disfrutar del miedo. Porque es de los miedos más fáciles de vencer y resulta de lo más gratificante hacerlo. Lo dijo el periodista Manuel Campo Vidal, “hablar en público es un arte que puede aprenderse rápidamente”.

Hablar en público es una habilidad que se puede adquirir, pero no hay ninguna formula mágica que te convierta en Steve Jobs de la noche a la mañana. Como todo, la maestría se consigue con la práctica y si quieres dominar el arte de hablar en público el primer consejo que te podemos dar es que lo practiques siempre que surja la ocasión. Hacer un brindis en una cena de amigos es un buen comienzo, por ejemplo. Aquí te dejamos algunos consejos más prácticos para que dejes a tu audiencia con las manos rojas de aplaudir.

  • Habla con pasión. Cuando verdaderamente crees en lo que estás diciendo y hablas con pasión, se nota. El público o nota y presta más atención, se queda absorbido en tu entusiasmo.
  • Dirígete a individuos, no a la multitud (ni a tus pies). Sabes que el miedo te está empezando a vencer cuando das un precioso discurso a tus zapatos. Sin embargo, aunque consigas levantar la cabeza, si miras hacia la nada tampoco será mucho más eficaz. Intenta centrarte por breves instantes en caras concretas de la gente. No te dirijas a la multitud sino a cada persona en parte, por un momento. Tu mensaje llegará de forma mucho más personal.
  • Ten muy claro lo que vas a decir, pero sin memorizar todo el discurso. Recordar los puntos y las comas solo te pondrá más nervioso. Prepárate lo que quieres transmitir, las ideas principales, y deja que la exposición fluya. Si tienes un soporte visual, no lo llenes de letras. Hazlo realmente visual y marca solo los puntos más importantes.
  • Empieza con buen pie. Si se te da bien hacer bromas, puedes empezar con una. Si no, una breve anécdota también ayudará a romper el hielo. La forma como empieza un discurso es vital para captar la atención del público. Y si no se te ocurre nada o se te ha olvidado la broma que tenías preparada, recuerda que el silencio puede ser muy poderoso (siempre que sea breve).
  • Aaaammm no. Esta muletilla verbal (“aaam”) es muy común cuando uno está buscando la palabra exacta o intenta recuperar una idea. Practica en tus conversaciones de cada día para sustituirla por un digno silencio.
  • Antes de todo, respira. Antes de empezar haz una respiración profunda (o varias), para calmar tu sistema nervioso y tu pulso.
  • Y en todo momento sonríe. Una amplia y sincera sonrisa te hará automáticamente más agradable a ojos del público. Y si te equivocas o te quedas en blanco, una pausa y una sincera sonrisa de disculpa ayudan mucho más que ponerse nervioso. Es más, estar sonriendo ayudará también a tranquilizarte y a pasártelo bien.

Hasta aquí nuestros consejos, esperamos que te sirvan para poder disfrutar la próxima vez que tengas que hablar en público.

¿Y tú? ¿Tienes algún truco para hablar en público?
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