Habrás oído hablar de branding, o imagen de marca, ¿verdad? Depende a quién preguntes te dirá que es “indispensable para que una marca tenga opción a hacerse su hueco en el mercado”. Y no se equivocan, pero tampoco tienen toda la razón. Por supuesto que dar a tu empresa una imagen profesional que inspire confianza te ayudará a soplar las 4 velas. Pero ¿seguro que quieres invertir todos tus recursos en una campaña de branding para un producto nuevo?

Marca de la empresa (imagen corporativa)

Primero, lo primero: tu empresa sí se merece una imagen de marca sólida y bien marcada. Porque si le has dedicado tanto tiempo y sudor, queremos pensar que sí ha sido una inversión duradera. Es más, mientras más definida esté tu imagen de marca, más clientes con mentalidades afines a la tuya atraerás. En palabras de Teresa Alba, “Es tal la importancia que debe dársele a la estrategia de branding, que sin establecerla de manera coherente podríamos estar perjudicando al desarrollo de una compañía”.

Marca del producto

Quizás la única circunstancia en la que te podría interesar prescindir del branding sea un lanzamiento de nuevo producto. Porque a no ser que tu empresa venda un solo producto (o servicio), cada uno de los productos/servicios que vendas debería tener una personalidad propia, con la que el cliente se pueda sentir identificado o pueda simpatizar. Pero en el caso de un producto nuevo, muy diferente o muy común, quizás quieras hacer primero un test de usabilidad, o una prueba piloto.
Con lo que habrás trabajado para construir la imagen de tu empresa, no querrás que se vea afectada por el potencial fracaso de un nuevo producto que recibe una mala acogida, ¿verdad? Quizás lo más precavido sea probarlo de manera anónima para evitar un fiasco.

La marca de una empresa (o producto) es como la personalidad que ésta transmite. Si lo piensas, seguro que se te ocurre alguna empresa que asocies con adjetivos como atrevida, divertida, seria, fiable… No es que la empresa en sí sea “atrevida”, ya que no es una persona. Pero la imagen de marca que transmite esa empresa incluye esta característica.

Hay webs especializadas que te explicarán más en detalle cómo crear una personalidad de marca. Pero aquí te hacemos el resumen, para que puedas utilizarlo a modo de lista.

  1. Determina qué características quieres que definan a tu marca.
  2. Imagina que tu empresa fuera una persona: ¿cómo sería? Descríbela en máximo detalle, tanto físicamente como su personalidad.
  3. Determina qué relación tendrá tu empresa con el público objetivo: ¿quieres que se identifiquen o que sean “amigos”?
  4. Elige tres colores que sean acordes a la personalidad que has definido de la empresa.
  5. Promueve la cultura empresarial, acorde a la personalidad de la empresa.
  6. Asegúrate que todo el mundo conoce y utiliza los colores y valores de la empresa en todo tipo de comunicación, tanto interna como externa.

Si el principal aspecto que quieres que defina a tu empresa es la profesionalidad o la discreción pero no puedes permitirte un lujoso despacho en el centro – aquí te podemos ayudar. ¡Escríbenos cuando quieras y te contamos más!

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