Se acabó trabajar fuera de casa, paso de jefes, de metro abarrotado, madrugones… me lo monto por mi cuenta y lanzo mi negocio. Ese sueño, materializado por muchos, tiene un discurso romántico que empieza siendo exitos@s CEOs dando charlas y comienza… en el salón de casa en bata. 

Si estás leyendo esto en horario laboral desde tu domicilio lo entenderás perfectamente (la prueba es que estás frente al ordenador leyendo en lugar de trabajando). Y es que en casa no eres “el capitán que gobierna ese barco llamado empresa a buen puerto”. Eres quien limpia el baño, atiende al correo comercial, pone la lavadora, atiende al repartidor de Amazon… eres tod@s es@s, y ningun@ de ell@s factura para ti. 

Aquí no hay quién trabaje

Entendemos la lógica de tratar de emprender en casa: económico, cómodo, controlable, conciliable con la familia… Tratar de levantar tu negocio desde casa es ponerte trabas a ti mism@ ¿Aún no conoces las trabas? 

  • Te vuelves un/a ermitañ@: Suponiendo que venzas las distracciones que comentábamos anteriormente, tu vida pasa a ser levantarte y trabajar. ¿Para qué vestirte? Hay mucho trabajo, asi que con el pijama. De ahí a ser “El gran Lebowsky” solo hay un paso. Sin compañer@s, sin interactuar, sin bromas en la máquina de café… tu empresa se llevará tu jovialidad. 
  • ¿Vida laboral o personal?: Pasará a ser “labonal” Las dos cosas se mezclan.. nunca dejas de trabajar, pero tampoco se puede decir que estés trabajando al 100%. Si tienes un espacio físico, quizá algún día echas más horas, pero en casa descansas del todo. 
  • Tu imagen como profesional se resiente: ¿Le vas a dar tu dirección a clientes o proveedores? ¿En el cara a cara siempre te personas en bares o restaurantes? ¿Eres un profesional y sólo tienes un móvil… sin dirección conocida? Piensa que dice eso de ti.
  • Te conviertes en “hombre-orquesta”: ¿Qué haces si te falla Internet? ¿Si se cuelga el ordenador? Llama al técnico… ah no, que el técnico de tu oficina eres tu… buena suerte.  

BBS-Centro-Negocios-Diagonal-Coworking-Trabajar-Fuera-Casa

Mejor trabajar fuera de casa

Trabajar en un espacio compartido, acaba convirtiéndose en una inversión, ¿Sabes porqué?

  • Motivación para trabajar. El contacto humano te dará las fuerzas para trabajar cuando flojees. Conseguir una rutina y trabajar fuera de casa es esencial y nadie te entenderá mejor que quién está en tu misma situación. 
  • Amplía tus contactos. Al lado tendrás profesionales que pueden mandarte clientes o en los que puedes apoyarte para completar un proyecto. ¿En casa quien te ayuda?¿La lavadora? 
  • Formación y aprendizaje. Tienes la oportunidad de asistir a cursos, charlas, eventos… que te permitan ser mejor profesional y te ayudan a hacer networking. 
  • Controla los gastos. Al contrario de lo que se puede pensar, contar con gastos en infraestructura fijos, te aportará solidez sin sobre saltos.

Ya te hemos presentado las ventajas, ahora solo faltas que conciertes una cita y veas los espacios que tenemos para ti. Contáctanos para una visita…y deja la bata en casa. 

 

 

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